
Con el curso académico 2014/2015 ya casi finalizado, hemos sido protagonistas de nuevos intentos del Gobierno Central por privatizar la educación, con la aprobación, por decretazo, de la Reforma Universitaria del 3+2. Además, se han producido recortes en becas, no solo en las universitarias o en las de enseñanzas medias, sino también en otras como las becas comedor, que afectan de lleno a las familias más afectadas por la crisis económica. A este contexto, caracterizado por los continuos ataques en lo educativo, se le suma un aumento de la precariedad laboral que provoca situaciones límite entre el estudiantado, como la obligación de aceptar empleos basura en gran cantidad, incluso sin contrato, para poder cubrir los gastos de las crecientes matrículas universitarias. En los institutos, y tras la implantación de la LOMCE, se navega en un mar de incertidumbre, en el que el estudiantado se ve sometido a las ya famosas reválidas y donde la selectividad pende de un hilo. SEGUIR LEYENDO
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